A un día de la partida hacia un mundo nuevo donde años atrás solamente iban presos o expatriados, una parte de mí se estremece frente a la basta Siberia y sus desconocidas gentes... en la otra sin embargo subyace el espíritu aventurero que todos llevamos dentro para adentrarnos por la cocina en un lugar tan recóndito a más de 7600 kilómetros con el miedo en la piel.
Allí nos esperan las playas del lago Baikal que en verano ebullen llenas de gente a pueblos donde la temperatura pocas veces al año supera los 10 ºC...
Emociones que nos hacen difícil conciliar el sueño y personas a las que durante estas cinco semanas añoraremos, un buen principio para este principiante blog.

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