lunes, 26 de septiembre de 2011

Días 25 y 26 Ulan-Ude

La excursión a Ulan-Ude empezó con prisas como siempre, debido a que teníamos solamente 45 minutos para coger el tren, así que después de correr para montarnos en una Martsutka y después que ésta se calase, casi casi dejándonos tirados pudimos comprar los billetes del famoso transiberiano.
Corriendo fuimos en busca y captura de nuestro vagón, porque aquí no están ordenados, debido a que se desenganchan algunos y se unen otros en mitad del recorrido de más de 7500 kilómetros.
Una vez dentro, sesión de fotos, estábamos en el vagón más barato, sin derecho a cama y queríamos descubrir como eran el resto de vagones, así que cámara en mano nos lanzamos a la aventura de atravesar los vagones del transiberiano, hasta el final. Quince vagones de distintas categorías, entre ellas primera clase, que podría ser tan cómoda como mi casa, a una clase que tienen camas pero que es la peor de todas por el hacinamiento de las personas.
Los trenes llevan la hora de Moscú, para que cada uno sume las horas pertinentes en el tramo en el que se encuentre. Además tienen calefacción de carbón y máquina de agua caliente para hacerse té, así como un grifo de agua fría. Aquí me tenéis con una de las tazas que te dan en el tren para que tu te lleves tu té y puedas tomarlo sin nada más que gastando sobres de té que puedes comprar en cualquier parada. Yo me tomé un vaso de agua, pero el vaso es único, único porque aunque lo venden en una tienda su precio asciende a 40 euros, que por mucho dibujito que tenga el metal que lo rodea con el asa y el vaso de cristal, no estamos para gastarlo. Nadie te decía que no te lo podías llevar a casa, pero... no están las cosas para que te paren (ya que hay una señora revisora en cada vagón 24 horas) y te pongan una agradable multa y vete tú a saber que más.
Además tienen carteles de cuando harán las paradas, en donde y cuanto tiempo se tiene en la parada, para poder bajar a comprar cosas necesarias, en resumen es una experiencia montarse en este tren, pero eso sí, se debe viajar ligero de equipaje, porque para eso no está preparado.
Después de las 8 horas que tarda en recorrer 456 kilómetros que separan Irkutsk y Ulan-Ude, osea como un viaje en cercanías con paradas Madrid-Asturias, llegamos a nuestra ciudad a las 6 de la mañana. La capital de Buriata, donde la gente es más mongola que rusa, solo tenéis que ver la foto de nuestros amigos más abajo.
 A esa hora el frío que hacía en la calle era de 1ºC y la sensación térmica de -3ºC, una pasada, que nos podía haber costado un buen resfriado de nuevo. Las calles estaban vacías y solo vagaban perros-lobo por las calles, un espectáculo digno de ver, con esos animales mirándote como caminas y ellos impasibles en mitad de la acera, daba un poco de miedo, Juan puntualizó que esperaba que hubiesen comido en los últimos días.
Así llegamos a la plaza Mayor con la cabeza más grande de Lenin del mundo, mide unos 8 metros y se puso por el centenario de su nacimiento, magnífica imagen acariciándole la cabeza. Las malas lenguas dicen que está bizco.
Aquí continuamos de excursión por la ciudad con el frío que hacía, pero tras un agradable desayuno, continuando hasta la escultura a los caídos en la lucha contra los nazis, una foto como un ruso más, aunque con ese jersey desentono un poco.
Después nos juntamos con los primos de nuestra guía local, el es médico y ella no lo sé, pero llevan 6 meses juntos y se casan el próximo año. Muy ruso. Por cierto que después de hablar con ellos, hemos llegado ala conclusión que aquí las carreras son tan fáciles que cada uno elige lo que quiere hacer sin importar que se te de bien, eso sí, si tienes el dinero que cuesta unos 4.000 euros al año medicina. Así que con nuestros nuevos amigo y ampliando nuestro grupo de 4 a 6, atravesamos la taiga rusa para llegar al Datsan (templo budista). La taiga es una basta extensión de tierra donde las vacas son salvajes y pastan a su libre albedrío, que nadie cuida debido a que la mitad del año está cubierta de más de un metro de nieve. Por ese motivo vimos varios fuegos y nos dijeron que nadie iría a apagarlos si no era cerca de una casa, porque a nadie le importa que se quemen unas hectáreas, pensad que hay un 70% de la población que vive en las ciudades, así que hay un habitante por cada kilómetro cuadrado. Conclusión habrá zonas donde ni se entere nadie que hay un fuego.
El datsan de Ivolginsky es un pueblo budista rodeado de tiendas de productos mongoles, donde viven unos monjes budistas y los creyentes pueden pasar el día rezando a su modo. Lo rodea un camino de peregrinación donde hay unos tornos que dan vueltas, a los que has de hacer girar y dejar monedas doradas (que nos dieron), además cada uno ofrece lo que tenga, nuestros amigos nos llevaron arroz que tenían por casa, para felicidad de las palomas del lugar. Después de esto, puedes entrar en cualquier templo de los que hay y ver las imágenes de los Lamas y a los monjes bostezando o hablando por el móvil o mirando internet. Muy curiosa esta religión. Tenían un árbol que es el hijo del originario donde tuvo la revelación el primer Dalai Lama y además hay un Lama que se conserva después de muerto de cuerpo presente, pero desgraciadamente no pudimos verle. Podéis buscarlo en wikipedia que viene muy bien explicado, porque yo no me enteré de mucho, hasta que dimos con una excursión de italianos multimillonarios que llevaban hasta un cámara profesional para filmar los momentos de la excursión que con una guía estuvimos oyendo algunas explicaciones.
 Aquí nuestros amigos buriatas, que no parecen rusos sino mongoles, estos somos los que fuimos, unos guías bastante malos que no nos supieron explicar nada de nada, pero es lo que hay. De izquierda a derecha: Yo mismo, el médico, la prima de nuestra guía, Juan, nuestra guía y Gloria.
Como recuerdo del datsan y de Mongolia, me compré este ajedrez de lana de camello mongol, os he juntado unas fotos para que veáis como es de mono, ya que se enrolla y lo puedes llevar de viaje.
A la vuelta al pueblo tras coger dos martsutkas y volver otra media hora de camino pude capturar esta imagen que recuerda al ejército rojo camino de Petrogrado. Una imagen que merece ser ampliada.
Después nos llevaron a un museo etnográfico al aire libre que tenía animales como en un zoo, estas ovejas que cortaban el césped y muchas casas que recreaban los momentos de la historia de los rusos.
Si empezamos por los primeros pobladores de Siberia, esta tienda rodeada de pieles puede ser el mejor método de aislar del frío a los hombres.
Sin embargo, los tuvanos una etnia de la zona que vivía en casas circulares redondas de madera sobrevivieron más al frío, en el medio un fuego siempre calentaba el hogar de una familia entera. Los tuvanos siguen existiendo y permanecen aislados de las grandes ciudades, con Yaks que les proporcionan lo que necesitan, si queréis ver como viven, podéis descargaros el capítulo de: El último superviviente en Siberia.
Para terminar con el viaje, volvimos a toda velocidad a Ulan-Ude, debido a que teníamos que coger el tren de vuelta. Esta vez fuimos en un vagón de solo rusos con camas, donde como anécdota decir que Juan durmió con un Hurón encima que le apestó el viaje. Sin embargo Gloria y yo, en el compartimento adjunto compartimos charla con un hombre de Uzbekistán que trabajaba en Vladivostok extrayendo petróleo. Fue muy amable con nosotros ofreciéndonos té y café, y a mí pagándome una cerveza para asombro de todos. Después de llevarnos de excursión por el tren para contarnos que la luz es por unos generadores del tren y que cuando fallan tienen carbón para funcionar, nos invitó a comer en su casa esta semana un estilo de paella que hacen aquí con pollo y especias. Tras haber mejorado mi ruso hasta límites de poder hacer frases sencillas que me entendía el hombre y entender casi al nivel de Gloria el ruso, me puse a dar una cabezada en mi cama con ese olor a pies que inundaba el lugar.
Al despertarme habíamos llegado y después de tomar un taxi a la 1 de la madrigada, volvimos a casa a dormir en mi cama. Hacía dos noches que dormía en la cama y aunque no es la mía, me sentó de perlas.

Hoy solamente me ha dado tiempo a solucionar un papeleo de la universidad e ir a clase. Pero con mi nivel mejorado le he dicho a la profesora que el lunes que viene me volvía a Madrid. Le ha debido dar pena porque hoy me ha estado preguntado mucho a mí, supongo que para que aproveche esta última semana.

Y eso es todo por hoy, mañana me tocará ir por la mañana a comprar algunas cosas que no tengo ni leche, ni agua, ni nada... Y por ahora nada más, espero que os guste nuestra excursión a Ulan-Ude y espero poder contar más cosas mañana.
Ya solo me quedan 7 días aquí y casi los cuentos con los dedos de una mano.
Muchos besos a todos, sobre todo a los que empiezan hoy las clases.
XxXJ!

5 comentarios:

  1. Inolvidable el viaje en el Transiberiano no? Tendrás que contarnos muchísimas cosas cuando vuelvas. Me das mucha envidia por toda esa experiencia tan estupenda que estás viviendo. Besos

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  2. Estas súper guapo!! Mierda de clases por las q hoy no hemos podido skypear :(
    Tqqqq

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  3. ¡Vaya viajecito que os habeis pegado!
    ...igualito que en AVE de aquí.

    Me alegro de tu nivel de ruso (ya parece que es superior al "PERRO")que a buen seguro recordarás siempre.

    Como vosotros, estamos contando los poquitos dáis que quedan para vuestro regreso, aunque nos guste saber que estais teniendo experiencias únicas.

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  4. Tio Luis nos ha gustado mucho las fotos, sobre todo en la que emulas al magnífico Gengiskán (o como se diga en Mongol). Alucinante viaje por el Transiberiano!Te va a dar penita volver. Un beso.

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  5. Llevo todo el día pensando que habías ido a Ulan Bator y ahora veo que es Ulan Ude, jejejejej. María me ha dicho que no sabia cómo has hecho para ir hasta Mongolia. jajajajajajajaja.
    CoCo

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